Las emociones, el lenguaje secreto de la vida

Las emociones no son “positivas” ni “negativas”, “correctas” ni “incorrectas”. Son voces de nuestro mundo interno, mensajes que emergen para recordarnos que estamos vivos.

Como escribe Russ Harris, “no son enemigas que haya que combatir, sino compañeras de viaje, su presencia, incluso cuando es incómoda, nos habla de lo que realmente importa”. (1)

La rabia no es un defecto que haya que corregir, ni la tristeza una debilidad que esconder.
El miedo no es un obstáculo, sino una forma de protección.

Cada emoción es una señal, no indica la dirección en la que avanzar, sino lo que dentro de nosotros merece atención.

Sèneca lo recuerda con una imagen poderosa:

“Hay que mantener firme el timón contra la violencia de las olas […]

¿No crees que nuestra vida está más sacudida por tempestades que un barco?” (2)

Así son también las emociones, movimientos interiores que nos atraviesan y que piden presencia, no huida. Acoger las emociones significa permitirles existir, sin reprimirlas ni juzgarlas.
Es aprender a permanecer en lo que sentimos, incluso cuando duele.

Los estados emocionales son una voz que surge de lo más profundo del ser. Cada uno es una invitación a conocernos más profundamente.
El miedo nos recuerda nuestra vulnerabilidad y nos pide observar.
La rabia nos señala dónde se han violado nuestros límites.
La tristeza nos acompaña en las pérdidas y custodia el sentido de los vínculos.
La alegría nos muestra lo que nos nutre y nos conecta con el mundo.
El asco nos protege y nos ayuda a discernir.
La sorpresa abre puertas inesperadas y nos impulsa a crecer.

Cuando dejamos de dividir las emociones en buenas y malas, empezamos de verdad a conocernos.
No nos piden ser controladas, piden ser comprendidas.

Pessoa escribía: “Dar a cada emoción una personalidad, un alma a cada estado del alma”. (3)
Y quizá sea este precisamente el llamado de las emociones, reconocerlas como presencias vivas, cada una con su voz, su rostro, su significado.

A veces tranquilas, a veces impetuosas, siempre auténticas.
No hay que domarlas sino acogerlas y comprenderlas. En esa escucha donde comienza el camino hacia nosotros mismos.

Bibliografia

(1) Harris R. (2024) La trappola della felicità. Come smettere di tormentarsi e iniziare a vivere. (Isabella Amico di Meane e Paola Marangon Trad.) Edizioni Centro Studi Erickson S.p.a.
(2) Seneca L.A. (2003) Lettere a Lucilio (Caterina Barone Trad.). Garzanti
(3) Pessoa F. (1997) Libro del desasosiego (Àngel Crespo Trad.) Editorial Seix Barral S.A.

Imágenes en orden:

[portada] Mark Rothko, White Center (Yellow, Pink and Lavender on Rose), 1950.

Mark Rothko, No. 5 / No. 22, 1950.

Mark Rothko, Untitled (Blue and Yellow), 1954.

Mark Rothko, Blue, Green, and Brown, 1952.

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