No todo lo que pide ser escuchado necesita mucho tiempo.
A veces se busca un espacio preciso, un tiempo delimitado, un momento que tenga la forma de lo esencial.
Los encuentros de sesión única nacen de esta intuición, no siempre es necesario emprender un proceso terapéutico estructurado para poder detenerse, pensar, sentir y poner en palabras lo que está ocurriendo. A veces basta un momento con intención, un lugar seguro, una relación suficientemente buena.
He elegido llamarlos Criaturas de un día, como homenaje a Irvin D. Yalom. En su obra, Yalom nos recuerda que somos seres finitos, atravesados por el tiempo, y que precisamente por eso cada encuentro auténtico tiene un valor irrepetible. Incluso una sola hora puede ser significativa, si es habitada con presencia (1).
Estos encuentros existen, ante todo, por una razón concreta: no todas las personas disponen de los recursos económicos para emprender un proceso prolongado. Ofrecer un espacio único significa reconocer esta realidad sin reducirla a un límite, sino transformándola en una posibilidad accesible.
Existen también para quienes, en este momento de su vida, no desean abrir puertas profundas ni iniciar un trabajo psicológico exigente. A veces es tiempo simplemente de aclarar, orientarse, respirar mejor alrededor de una cuestión específica.
Un encuentro único puede ser útil para abordar un nudo puntual, una decisión, una situación compleja, una relación, un momento de transición vital que pide ser escuchado; para poner orden en algo, darle forma, intentar encontrar una dirección posible.
Hay también quienes sienten la necesidad de comprender cómo funciona la terapia, de conocer al psicólogo, de tener una experiencia de la relación, sin el compromiso inmediato de iniciar un proceso. También esto es un gesto legítimo; la confianza no se presupone, se construye.
En mi vida profesional he encontrado a muchas personas en contextos de sesión única, inicialmente vinculados a ámbitos profesionales y de toma de decisiones. Ha ocurrido, en ocasiones, que con el paso del tiempo algunas de ellas volvieran a escribirme o a llamarme, no para contarme que todo había cambiado, sino para decirme que aquel encuentro había dejado una huella, una palabra, una mirada, una posibilidad de pensarse de otro modo. De estas experiencias ha ido tomando forma el sentido profundo de esta propuesta.
Como escriben Irvin Yalom y Benjamin Yalom en el libro La hora del corazón, (2), la terapia debería ser un espacio seguro en el que experimentar la intimidad. No es la duración lo que hace terapéutico un encuentro, sino la calidad de la relación, la empatía, la presencia, la capacidad de ver al otro y la disposición a ofrecer una devolución honesta, algo que se da tan raramente en la vida cotidiana.
En este sentido, la referencia a Martin Buber resulta natural. El encuentro Yo-Tú no depende del tiempo, sino de la reciprocidad y de la presencia (3). Cuando dos personas se encuentran de verdad, incluso por un solo momento, algo sucede.
Sono incontri profondamente centrati sul qui e ora. Su ciò che è vivo adesso e si porta nello spazio. Il “qui e ora” si riferisce agli avvenimenti immediati del momento insieme, a ciò che accade nello spazio tra psicologo e consultante, sempre citando a Yalom le dinamiche interpersonali abituali si andranno a manifestare nel qui e ora del rapporto terapeutico (4).
Estos encuentros ofrecen una experiencia de ser escuchado sin prisa, sin etiquetas, sin expectativas de desempeño.
Costruire uno spazio sufficientemente sicuro, autentico e “confortevole” in un tempo limitato è una sfida reale. Yalom ricorda come ciò che rende terapeutico un incontro non sia la sua durata, ma la qualità della relazione che riesce a crearsi (4). Anche Rogers sottolinea che empatia, autenticità e accettazione non dipendono dal tempo, ma dalla qualità della presenza (5). Quando queste condizioni sono vive, anche un solo incontro può diventare un’esperienza significativa di chiarificazione e di contatto.
L’ attenzione al momento presente trova una risonanza profonda nella tradizione della Gestalt Therapy. Come emerge nel lavoro di Perls, Hefferline e Goodman, il qui e ora non è una tecnica, ma il luogo stesso in cui l’esperienza prende forma. È nel presente che il corpo segnala, che l’emozione emerge, che il senso diventa accessibile. Il passato e il futuro non vengono esclusi, ma incontrati solo nella misura in cui si rendono vivi ora, nella relazione (6)
Las criaturas de un día no son procesos reducidos.
Son encuentros plenos.
Espacios breves, pero habitados.
Momentos en los que la relación se vuelve un lugar posible.
Bibliografia
(1) Yalom I.D., (2015) Criaturas de un día. Neri Pozza Editore, Vicenza
(2) Yalom I.D., Yalom B. (2025) L’ora del cuore, 22 brevi lezioni su vulnerabilità, connessione, cambiamento. Neri Pozza Editore, Vicenza
(3)Buber M. (2017) Yo y Tù. Herder Editorial, S.L., Barcelona
(4) Yalom I.D., (2014) Il dono della terapia. Neri Pozza Editore, Vicenza
(5) Rogers C.R. (2013) La terapia centrata – sul – cliente, Giunti Editori S.p.A.
(6) Pers F, Hefferline R.F., Goodman P. (1997) La Teoria della Gestalt, Vitalità e accrescimento nella personalità umana, Casa Editrice Astrolabio, Ubaldini Editore, Roma
Imágenes en orden:
Jack Vettriano, In Thoughts of You, 1996 [copertina]
Jack Vettriano, The Picnic Party 1992.
Jack Vettriano, The Billy Boys, 1994.
Jack Vettriano, The Singing Butler, 1992
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